Estoy ahora mismo presenciando una conferencia titulada: «Adolescentes y smartphones, mejor prevenir que curar» impartida por un docente y formador en nuevas tecnologías de 40 años (según nos informaba él mismo tratando de darnos contexto respecto a su opinión y experiencia vital).

Tengo dos hijas que están en pleno frenesí tecnológico y lógicamente es un tema que me preocupa desde el punto de vista pedagógico, social y educativo.

El público asistente somos una docena de personas: varias madres, unas cuantas abuelas, un abuelo y yo, el único padre. Está claro que hoy en día seguimos pensando que la educación o el máximo responsable de la misma es la mujer. Lamentablemente.

Desde el principio de la charla se ha tratado de establecer la bondad o maldad de los smartphones, tablets o videojuegos, tratando incluso de evaluar el aporte (negativo) que suponen para la construcción de la personalidad de los jóvenes.

El ponente se empeña en destacar esa atracción que supuestamente sufrimos hacia todo lo negativo que nos ofrecen las nuevas tecnologías y argumenta que el acceso a la Wikipedia nos ha hecho mejores personas pero que disponer de forma sencilla del sexo y la violencia si nos convierte en enfermos. En definitiva el peso de lo negativo es mucho mayor que el de lo positivo en la balanza por la propia naturaleza humana (¿adolescente?).

La charla esta girando en torno a demonizar tanto la herramienta (el móvil) como el acceso a internet, frente a la evaluación de «lo que se hace con ella», que desde mi punto de vista es mucho más acertado.

Os dejo un hilo de Twitter donde he ido volcando algunos de las ideas más escandalosas que he escuchado en esta charla. No os lo perdáis haciendo clic sobre el tuit para leerlo porque es para flipar.

Mi opinión sobre los adolescentes y el uso del smartphone

Después de todo lo escuchado creo que o estoy muy loco o vivo en otro planeta.

Voy a intentar ser un poco sintético porque es un tema profundo y del que se puede escribir muchísimo. De hecho te invito a opinar en los comentarios dejando tu opinión. Donde digo smartphone, bien puedes leer tablet, ordenador o consola de videojuegos.

  • Las herramientas, los dispositivos, no solo no son malos sino que son unos recursos enormemente positivos en cuanto a su potencial educativo, de ocio y de relaciones humanas.
  • Algunas personas a las que más unidos se sienten los adolescentes se expresan con más libertad a través de estos dispositivos, con lo que las relaciones humanas sanas pueden ser más completas.
    Conozco muchas parejas adultas que hablan más por Whatsapp de lo que hablaron jamás sus padres sentados en la misma mesa.
  • Como tantas otras cosas, cuanto más jóvenes sean los usuarios, más acompañados deben estar en su consumo. Básicamente para poder mostrarles lo que no deben hacer explicándoles los riesgos y estableciendo normas estrictas (como por ejemplo que no se debe meter los dedos en el enchufe o que no se beban el agua de la pecera) para los asuntos más graves.
  • Los sistemas de control parental están muy bien CUANDO LOS SABES ADMINISTRAR. Si no, no valen para nada mas que para fomentar una relación frustrante con al tecnología (que es de lo peor que hay).
  • Un adolescente sin habilidades tecnológicas avanzadas es un analfabeto. Es como tener dificultades para leer. Lo siento pero así es el presente de hoy en día. Cada época tiene las herramientas que la definen: las hachas de silex, el hierro forjado, la lectura/escritura y hoy, las competencias digitales. Alejarle de ellas le excluye social y profesionalmente.
  • Del mismo modo que no dejaría a mi hija de 8 años curiosear por todos los libros de la biblioteca municipal de mi pueblo, tampoco le permito navegar de forma indiscriminada por YouTube. O uso YouTube for kids o estoy un poco encima.
  • Si tu hijo de 14 años se echa unas partiditas al Fortnite no quiere decir que estés criando un psicópata. No hay ningún estudio que vincule la actividad de jugar a videoguegos con el fomento de la violencia real. Millones de personas que nos hemos criado en los 80 y 90 jugando a todo tipo de videojuegos somos hoy en día padres y madres razonablemente equilibrados, que no pegamos a nuestros hijos ni a nuestros perros. Algunos incluso son animalistas, ecologistas y pacifistas.
  • El problema creo que es la intensidad de la experiencia y sobre todo la duración de la misma. TODO en exceso es malo, incluso engancharse a una novela tanto que no pares ni a cenar ni a dormir. Creo que SI debemos controlar el tiempo invertido en el ocio con estas herramientas, como con cualquier otro tema.
  • 45′ de Fortnite + 15′ de chat en Whatsapp + 30′ de Wikipedia + 30′ de vídeos sobre experimentos de ciencias en Youtube, por ejemplo, no son lo mismo que 2h de vicio, depravación y baja productividad. Repito, el problema no es la tecnología sino para qué y cuánto la usamos.
  • Hace casi 20 años un chaval mató a su familia con una katana. Entonces se culpó a los videojuegos y las artes marciales. Pasó la mitad de su vida en la cárcel.
    Yo llevo 35 años jugando a videojuegos como Doom, Quake, Carmageddon, GTA o Fortnite y he practicado boxeo tailandés. Me gano la vida razonablemente bien gracias a algunas de las habilidades tecnológicas que he adquirido jugando a videojuegos y con algunas de las enseñanzas sobre el espíritu de disciplina y superación del deporte. Nunca me he peleado con nadie, por supuesto.
  • Evidentemente no solo he dedicado esos años a jugar a videojuegos, pero esa fue la forma en la que me inicié en el manejo de la tecnología. Mi primer proyecto personal fue programar un juego en BASIC, como no podía ser de otra manera siendo un niño de 9 años.
  • Hoy en día mis hijas pueden jugar a programar con Scratch, ver vídeos de manualidades, dibujos animados, jugar a tocar el piano y pilotar un F1. Además tienen una aplicación para chatear con sus padres desde sus tablets que están aprendiendo a usar y que les sirve para practicar la escritura y la expresión corporal mediante los vídeos. Espero que Instagram (o lo que sea) les sirva para expresarse artísticamente, Twitter para informarse y opinar y FB para lo que sea que se use en su momento, siempre que lo hagan sana y responsablemente.
  • Jugamos juntos al Super Mario y algún día me dirán que quieren jugar a un videojuego de combate. Allí estaré yo para acompañarles y divertirme con ellas.

Como bien dice Antonio Ochando en este tuit, el peligro para las generaciones más jóvenes está mucho más patente en algo con lo que les bombardean (mos) a diario en medios tradicionales y en camisetas de futbol.

En definitiva, más formar, educar y acompañar y menos prohibir y quemar libros.

Estoy seguro de que no estarás de acuerdo con cosas que he dicho. Te invito a debatir (amistosamente) sobre el tema en los comentarios.

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2 comentarios

  1. Hola Pablo! Estoy en situación parecida… retoños de 7 y 9 años. Y estoy de acuerdo con lo que dices.
    Los que hemos tenido contacto con la tecnología desde pequeños, no vemos el demonio en ella. Y más prueba de ello no puede haber que no sólo no nos ha hecho daño y sino que además nos ha abierto las puertas a una profesión con la que disfrutamos. Yo también he jugado al doom, quake y al diablo y no he salido psicópata (creo XD).
    Creo que el problema está en la gente que tiene el móvil como canguro. En pocas ocasiones les habré dejado el teléfono a mis hijos porque necesitaba que estuvieran tranquilos (y hemos hecho viajes largos, hemos estado esperando una hora en una cola para un papel, etc. etc). Me horrorizo cuando veo a padres cenando tranquilamente mientras que tienen al crío tranquilito con el móvil. Mis hijos juegan y dan la lata, como debe ser. Los niños tienen que aburrirse, y abrir los ojos al mundo, y lo que digo lo apechugo y me lo como con patatas cuando toca.
    No soy perfecta, y tengo ocasiones en las que veo que se me van de las manos, que intentan coger la tablet sin permiso, que les he dejado y han estado toda la tarde con el culo en la silla jugando. En estos casos, creo que les afecta y para mal. Si están toda la tarde sentados, tienen una energía que no pueden controlar y ahí vienen los problemas. Es un tema que me preocupa, porque tienen acceso a un internet que puede ser dañino… pero que creo que debemos gestionarlo con ellos.
    Es como cuando no les dejamos salir a hacer un recado porque cómo está el mundo… los hacemos niños inútiles. Hay miles de cosas que nos dan miedo, pero darles de lado no hará que dejen de estar ahí.

    1. Jo, Bea, estoy absolutamente de acuerdo contigo, 100%. Muchas gracias por tu aporte y por “acompañarme”, me siento menos solo en este mundo plagado de metemiedos 🙂 Un beso.

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