Una tarde de abril del año 2005 me dio por buscar en internet unas fotos para un tema del curro. Trabajaba en televisión, en publicidad concretamente en aquella época. Necesitaba que fueran gratis y que pudiera usarlas libremente en un proyecto.

Así descubrí FotoLibre, un foro en SMF recién nacido, dedicado a la fotografía publicada con licencias libres y editada con software libre. Su creador era Colegota, un apasionado del software libre al que le debo mucho.

Desde hacía años había sido un aficionado avanzado en el mundillo fotográfico (de ahí me vino el tema del cine y la tele) así que en ese foro me acomodé y me introduje en todo lo relativo al GNU-Linux, a las licencias Creative Commons y a la GNU-GPL.

El viaje fue alucinante. Instalar una distro de Linux en aquella época no era tarea fácil y todavía conservo mis discos originales de GuadaLinux (después Guadalinex) y Ubuntu de la época (todavía se mandaban CDs de instalación por correo si los pedías).
Revelar un raw con las primeras versiones de UFRaw y procesar la imagen con Gimp teniendo tan fácil piratear un Photoshop requería una gran fuerza de voluntad. Calibrar un monitor era ya una tarea titánica.

Pero tenía su encanto. Éramos pioneros, nos conocíamos todos e incluso llegamos a celebrar varias ediciones del Congreso Mundial de FotoLibre en Segovia.

Tal era la pasión que lanzamos un podcast (una palabra que nadie sabía lo que era y que daba mal rollo usar porque “olía” a Apple) y nos pegamos dos años hablando de cómo editábamos nuestras fotos y como surgían aplicaciones que cambiarían la edición fotográfica con software libre como Darktable, Photivo o Hugin.
Un podcast que se grababa con Mumble, una aplicación libre de videoconferencia que corría en un servidor con Debian que tenía en mi propia casa.

Para hablar de todas esas cosas montamos un WordPress Multisite, donde cada miembro de la comunidad tenía su propio sitio. Los multisite de la época eran una caja de bombas con muchas posibilidades de explotar. Pero nos iba la marcha.

Me iba tanto la marcha que me hice 500km para conocer en persona a Richard Stallman.
Y mereció la pena, volví impactado por su mensaje y por la coherencia de su forma de vida.

En esos 7 años que transcurrieron descubrí el valor de compartir abiertamente el conocimiento. De cómo trabajar en equipo en un proyecto puede hacerte llegar a cotas que nunca hayas soñado. Y que si lo haces con una licencia que permita a otros reutilizar lo aprendido, harás que cosas que te importan tengan más posibilidades de éxito.

Este pasado fin de semana nos hicieron una entrevista a Tomás Senabre y a mi sobre fotografía y Linux. Tomás es otro guerrero del tema, un fotógrafo excepcional además de un gran amigo y nos pasamos toda la entrevista recordando aquellos tiempos como dos abuelos Cebolleta.

Esa revisión me recordó que casi todo lo que ha tenido que ver con mi vida profesional ha sido marcada por toda esa experiencia. Entre otras cosas la elección de WordPress como mi principal herramienta de trabajo actual. De alguna forma esta entrevista ha servido para remover algunas cosas sobre las que había perdido la conciencia de su naturaleza.

El esfuerzo que dediqué en aquella época al software libre para fotografía lo dedico ahora a colaborar con la comunidad WordPress y meterme en más fregaos de los que seguramente debiera.
Igual que en aquella época, esa actividad ha provocado relaciones con otras personas a las que ahora considero buenas amigas. Gentes con las mismas pasiones, con parecidas inquietudes y que también están deseando que las cosas cada vez sean más fáciles para los recién llegados.

Estos 12 años vinculado de forma intensa a diferentes aspectos del software libre me han enseñado mucho, me han hecho mejor profesional y además me ha presentado a grandes amigos. Por eso te he metido todo este rollo, para invitarte a que escojas un proyecto libre que te apasione y le metas un poco de trabajo para apoyarlo y sacarlo adelante. Seguro que muy pronto veras como te viene de vuelta mucha satisfacción.

Imagen de portada: Tomás Senabre

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2 comentarios

  1. Digamos que el software libre es ese resquicio que todavía no se deja absorver por mercantilizar todas las relaciones humanas y permite sin embargo crear cosas materiales e inmateriales en beneficio de muchos. Si no me equivoco, en las ciencias políticas se habla mucho de esto con el concepto de los comunes y lo común.

    Con los niveles actuales de competitividad y que nos fuerzan a ser depredadores, resulta todavía hasta raro que existan alternativas que no se dejan arrastrar totalmente por el mercado. Ya sé que todavía se dan muchas contradicciones y que un purismo anticapitalista no existe, pero imaginar por un momento que no fuera posible crear con licencias GNU o GPL, etc. Es decir, que no se puediera crear herramientas para su uso libre. Y no solo herramientas, muchas más cosas. Además se ha demostrado que contra productos del mercado se puede hacer frente. La enciclopedia de microsoft se rindió ante Wikipedia.

    Estamos en tiempos difíciles y es evidente que se da el conflicto entre crear con la finalidad única de obtener lucro, o crear con otras finalidades más alla del negocio. Larga vida al software libre.

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